30 de abril de 2009

Matrimonio gastronómico


El maridaje en términos de la Real Academia Española se define principalmente como "enlace, unión y conformidad de los casados", pero el término ha pasado a formar parte del vocabulario gastronómico, en cuyo caso significa la unión entre un vino y un platillo. El punto aquí es que las características de uno y otro se complementen y equilibren, lo cual resulta en una experiencia culinaria única para el comensal. En pocas palabras: que cuando uno engulla un plato y lo acompañe con vinito, sepa rico.

Hace unos meses leí en el suplemento de comida de un reconocido periódico de la Ciudad de México, que algunos platillos mexicanos típicos son susceptibles de acompañarse con vinos, también mexicanos. Hablo de comida que uno, en su vasta ignorancia, jamás pensaría en maridar, como tacos y otras delicias callejeras.

Puede ser, querido y gourmet lector, que esté pensando en los taquitos de barbacoa de su mercado favorito, cuyo acompañante líquido perfecto es el clasiquísimo Mundet rojo, o en los tacos de bistec de su esquina preferida, que en el mejor de los casos puede acompañar con un agüita de horchata (bien blanca). Pero no, deje de salivar, he aquí la lista de lo que en verdad puede ser un manjar según Tomás Salazar (sommelier) y Ricardo Muñoz (investigador gastronómico):

1. Merlot de Casa Madero o Nebbiolo de L.A. Cetto, para que se pueda pasar a gusto sus taquitos al pastor con guarnición de cebolla, cilantro, piña y salsa.

2. Sauvignon Blanc o Viña Kristel de Monte Xanic para su pozolito (no olvide la lechuga, el orégano, cebollita, crema  salsa).

3. Gran Divino de Chateau Camou, aplica perfecto para unos tamalitos dulces de piña o fresa. ¡Atención! No aplica pa' la "guajolota" (vulgarmente conocida como torta de tamal).

Ahora lo sabe, estimado lector, lo que podría (antaño) considerarse como un atrevimiento, una verdadera bofetada a las artes culinarias, hoy es una muestra de sofisticación, ¡qué tiempos los nuestros! La realidad es que sus comidas callejeras ya no serán lo mismo.

¡Provecho!

28 de abril de 2009

Creatividad mexicana

Resulta que hay un canal en Twitter de nombre MexicoCityNews. Este canal está conformado 100% por mexicanos, pero ya que Twitter es una plataforma internacional, escriben en inglés. Como ayer hablé (poco, pero hablé) y di un ejemplo del humor con que los mexicanos afrontan las situaciones de crisis (influenza en este caso), quisiera seguir con esas muestras de ingenio, he aquí tres comentarios que aparecieron ayer en dicho medio informativo:

Para los que se oponen al PRD (con justa razón)...

Desperate For Attention And Credibility, Mayor Ebrard Plans On Starting Singing Carreer.

Para los amantes de una presunta cantante de pop...

Health Authorities Suspect Paulina Rubio's Cheap Ass Whore Perfume Is Real Cause For People Wearing Sanitary Masks.

Y mi favorito...

Senate to work behind closed doors to avoid swine flu virus. Millions of mexicans hope they don´t come out of there alive.

Políticas de la empresa


No sé en qué banco tenga su cuenta, lector, si la tiene en cualquier otro que no sea BBVA Bancomer y nunca se ha parado en una sucursal de BBVA Bancomer, entonces es probable que no sepa que en BBVA Bancomer hay dos tipos de filas: las VIP, osea las que atienden a los clientes (cuenta o tarjetahabientes) de BBVA Bancomer, y las de la plebe, raza, pueblo o gente que no es cliente de BBVA Bancomer.

¿Qué significa esto? Que BBVA Bancomer no puede evitar, un viernes de quincena a eso de las 12 PM, que los clientes, sudorosos, acalorados, cansados y apresurados, comiencen a pensar que su sucursal es el más claro ejemplo de lo mal que un banco puede brindar el servicio que a cada quien le sea de utilidad.

¿Por qué lo digo? Por que uno de esos viernes, al estar parado (acalorado, sudoroso, cansado y apresurado) en la fila de un BBVA Bancomer,, lo pude constatar.

La historia. Llegué a la sucursal con la intención de realizar mi pago lo más pronto posible, aunque había dejado una hora de colchón para que me diera tiempo de llegar a mi siguiente actividad, cuando me entero (jamás había ido a una sucursal de dicha institución) que debo formarme en la fila más larga. En esos momentos uno piensa "no hay problema, seguro avanza rápido", pero cuando uno se da cuenta de que para la fila que tiene más de 20 personas esperando sólo hay una caja abierta esa sensación de positivismo utópico se va perdiendo poco a poco.

Aun así hay que esperar, pero cuando uno se da cuenta de que para la fila que tiene únicamente 3 clientes en línea hay tres cajeros el positivismo utópico se convierte en neurosis realista. Si, además, uno le añade que el cajero para la fila anti-VIP fue elegido para estar ahí por ser el menos apto para desempeñar el cargo, la neurosis se torna aún más grave.

En fin, el asunto es que uno de los clientes, quien llevaba 30 minutos de espera, comenzó a vociferar en voz alta (sin importarle que estuvieran a 2 segundos de llamarlo a la ventanilla) que no era posible aquella situación, que si había cajeros de sobra debían ponerlos a atender a los plebeyos olvidados en la fila norma y que quería hablar con el gerente, quien por cierto no se encontraba en a sucursal.

Una señorita bastante altanera le dijo que si quería podía ir a otro banco, lo cual resultó en la ira del cliente. Los policías que vigilaban la puerta, al escuchar la gritoniza, rodearon al señor, quien dirigiéndose a los ya más de 30 clientes en la fila plebeya y alzando los brazos con gesto patriota pedía el apoyo de la concurrencia, misma que respondió con eufóricos gritos y hasta algunas mentadas de madre. (Cabe mencionar que en ese momento la fila VIP estaba vacía).

La señorita altanera, quien dijo ser la encargada de la sucursal, prefirió darse la media vuelta y esconderse en algún cubículo cuando la señorita de la ventanilla indicó que era el turno del revoltoso, quien con mucha educación le dio los buenos días. Al no recibir respuesta, el señor perdió la amabilidad y sermoneó a la joven e inepta cajera, quien realizó la transacción en forma rápida. El señor salió de la sucursal exhortando a los que quedaban en la fila a seguir con la revuelta. Los dos policía lo escoltaron a su auto.

Dentro, los reclamos por parte de los inconformes siguieron y después de 20 minutos, algún empleado con sentido común decidió abrir otra caja para la plebe, lo cual agilizó las operaciones y permitió que todos saliéramos de ahí un poco más aprisa.

Después de hacer mi pago me acerqué a la señorita altanera, quien al verme hizo una mueca de fastidio. Me presenté y le estreché la mano. Después, suprimiendo un tono de verdadero enojo, le pregunté por el gerente. Ella respondió, como lo había hecho con el señor don revolución bancaria, que no estaba. Entonces le pregunté a quién podía dirigir mi queja y dijo que al corporativo, que debía escribir una carta. Dije que estaba bien y le pedí su nombre, el cual no quiso dar. Dije que me lo diera y dijo que no, volví a decirle que me lo proporcionara y volvió decir que no. Entonces cambió mi tono supresor de ira y asi sí accedió a dármelo.

Una vez superada la escena de intercambio de nombres le pregunté por qué no hacia uso de sus sentido común y abría las cajas disponibles para los clientes de la fila plebeya a lo cual contestó que eran políticas de la empresa.

En ese momento decidí que era estúpido seguir con esa conversación, pues evidentemente el criterio de la señorita era nulo, y salí del banco, al cual no he regresado desde aquel momento, hace unos años ya.

Influenza, no influencia


Confieso, amable y espero sano lector, que no quería formar parte de la paranoia colectiva que el tema de la influenza porcina ha ocasionado en nuestra ya doblegada ciudad. Pero a pesar de los esfuerzos hechos por no pensar en esta situación, la reiterada campaña mediática y la incesante preocupación de la gente me ha "obligado" a comentarla.

De entrada les hago saber, a través de la maravillosa fotografía que se encuentra arriba de esta entrada, quién es el culpable de todo este lamentable suceso. Es impresionante como un pequeño güerito es capaz de infundir tanto miedo (en esencia) a una sociedad. ¿Quién lo habría imaginado?

Por otro lado, me parece increíble la capacidad creativa del mexicano promedio. Ayer, lunes 27 de abril, Facebook, Twitter, MySpace y MSN, plataformas dedicadas a la formación de redes sociales con alcances masivos, se vieron saturadas de comentarios, algunos ingeniosos, otros no tanto, acerca de la epidemia, como el clásico y hoy ya viejo chiste: "¿Qué le dijo México a la influenza? Mira como tiemblo", el cual hace referencia al temblor que se suscitó ayer por la mañana.

Y con el temblor vinieron las aseveraciones del fin del mundo, el castigo divino, el saqueo (no es su estricto significado) de las tiendas de autoservicio. Así es, en algunos supermercados ya no hay atún en lata y las ventas de agua embotellada se han elevado como hace mucho no lo hacían. En pocas palabras, la gente cree que va a morir y no dudemos que alguien haya comenzado con la construcción de un búnker en su jardín.

Asimismo, las teorías de una conspiración gubernamental, al más puro estilo de Fox Mulder, personaje principal de la serie de televisión Los Expedientes Secretos X, no se hicieron esperar. "Como las compañías farmaceúticas han perdido mucho dinero con la crisis, el gobierno soltó un virus que reactivará su producción y elevará la demanda de la población", "como nadie hizo caso a la ley de cerrar los antros y bares a las 3 de la mañana, el gobierno inventó lo de la epidemia a manera de toque de queda". Esto último lo dijeron el dueño y gerente de un bar (en serio).

Al final del día y a pesar de las suposiciones que cualquier respetable y educado ciudadano pueda tener, el asunto es que sí estamos expuestos a un virus que, si no controlamos a tiempo, puede infectar a muchos de nosotros, pero que con aplicar las medidas preventivas, que se han anunciado más que los spots del IFE, se puede parar a tiempo.

En fin, la Ciudad de México y otros Estados de la República se han visto afectados por la paranoia de su gente, gente que se ha visto influenciada por los comentarios de algunos comunicadores que, como Joaquín López Dóriga, emblemático monarca de los noticiarios mexicanos, ha insistido en pronunciar influenCIA, en vez de influenZA. ¿Es eso posible?

Esperemos que la situación no pase a mayores y que todo se resuelva lo más pronto posible. Mientras tanto, amigo lector, no olvide su cubrebocas y no salude de mano o beso, si sabe de alguna persona que manifieste síntomas, aléjese de ella a la brevedad y cuénteselo a quien más confianza le tenga.

¡Salud!

27 de abril de 2009

El "Divino"


Hace unos días tuve la oportunidad de ver, gracias a la maravillosa tecnología, la entrevista que un incipiente reportero, sin duda deslumbrado por la presencia del entrevistado, le realizó a Salvador Dalí.

Recordemos que Dalí fue un pintor español, catalán, que nació en Figueres en el año de 1904. Sin duda mejor conocido por su obra surrealista y su personalidad exéntrica. Dalí se consideraba a sí mismo un genio, jamás dudó que lo fuera, se hacía llamar el "divino"; generalmente hablaba en tercera persona cuando hacía referencia a su nombre; vestía ropas fuera de lo común y, como una de sus grandes particularidades, usaba el bigote largo, enrollado en las puntas que veían al cielo.

La entrevista consta de tres partes, pero quiero centrarme en la segunda, donde Dalí da una muestra de su yo interno, de su filosofía y de su soberbia, magistral, que sin duda se hace mayor cuando un inexperto, inexpertísimo y joven Jacobo Zabludowsky, le formula preguntas que, a consideración del maestro, no son inteligentes.

Por cierto, esta entrada no tiene como propósito hablar de la biografía del pintor, sino dar a conocer el video de la entrevista. A quien le interese saber más sobre su vida, Dalí escribió una autobiografía:

Diario de un Genio.
Ed. Tousquets.
$115 en Gandhi.