7 de octubre de 2009

¿Cuánto cuesta tu coche?


Dice un señor que tiene algo que ver con la industria automotriz (es presidente de alguna asociación cuyo nombre no recuerdo) que algunos coches de hace 10 o hasta 20 años cuestan más de 15 mil pesos. Estoy indignado.

Contexto: a este don lo estaban entrevistando en la mañana porque (pa' quien no lo sepa) existe un programa de renovación vehicular en México que consiste en renovar el parque (y no hablo de sembrar arbolitos). El caso es que si usted tiene un coche con 10 años de antigüedad o más, el gobierno le va a dar... (sonido de tarola -expectante-) 15 mil pesos para que compre un auto que no exceda los 150 mil.

Entonces dice este señor que se supone sabe mucho de coches: está mal que den 15 mil porque hay coches de hace 10 o 20 años cuyo valor de mercado es mucho más alto. ¡¿Qué coche modelo, mmm, 1990, puede costar más de 15 mil pesos?! ¿En qué estado debe estar? ¡A esas alturas de su vida automotriz ya es un clásico! Y yo, que tenía un modesto 206 modelo 2003, no puede venderlo en más de 40 mil, y estamos hablando de un auto de hace 5 años. Me indigné, lector.

6 de octubre de 2009

Sana convivencia

Este tipo no tiene abuela, yo creo que ha de manejar la mejor vibra, porque llevarse de piquete de ombligo con el rey de la selva no ha de ser cualquier cosa. Impresionante cómo ha logrado mantener una relación de amistad (casi familiar) con estos animales salvajes. No cabe duda de que hay gente con estrella.

5 de octubre de 2009

¡Aguas!

Justo antes de empezar a escribir esta entrada recordé que alguien, alguna vez, no me acuerdo si fue mi abuelo, me contó el origen de la expresión "¡aguas!", muy popular en México, que se usa para manifestar alerta o precaución. Resulta que en otros tiempos, cuando no había drenaje en la Ciudad de México, la gente hacía sus necesidades en cubetas o bacinicas, lo cual implicaba un serio problema de despojo de residuos naturales.

Como en México es mejor hacer las cosas fáciles que hacerlas bien, la gente (vaya usté a saber, higiénico lector, si toda o sólo alguna) aventaba todo aquello que su cuerpo no necesitaba por la ventana, a la calle, ingue su ma, total, luego se evapora o se dispersa o alguien lo recoje. Pero eso sí, estos marranetes de antaño se tomaban la molestia de avisar, por si algún despreocupado caminaba debajo de su ventana. Así, antes de proceder a lanzar su porquería, gritaban, "¡aguas"! ¡Qué creativo! ¿No cree?

Déjeme decirle que ese no era el tema inicial de este post, aunque sí tiene que ver con el agua, pero con la que sirve, con la que nos podemos bañar sin ensuciarnos. Y es que todos los días (bueno, de lunes a viernes), paso por una casa de unas personas que se advierten adineradas, pues detrás de su reja uno puede ver dos camionetas último modelo, un coche que ahora no recuerdo y de pilón un Audi TT, muy padrísimo él.

Supongo que cuando uno tiene estos autos quiere que se vean bien, que estén cuidados, limpios, etc., hay que lucirlos. Pero a pesar de que ésta puede ser una apreciación lógica, me indigna ver que todos los días (bueno, de lunes a viernes -pero no dudo que los fines también-), el presunto chofer o amo de llaves de la casa está lavando los cuatro autos. ¡Diario! Me pregunto si es absolutamente necesario, me pregunto si les sobra el agua (al parecer sí), me pregunto si ven las noticias o si de plano al patrón le vale madres que nuestras reservas del líquido vital estén por debajo de los niveles necesarios para abastecer a todos.

¿Lavar los cuarto coches diario? Y por ahí hay gente que no puede siquiera bañarse con esa frecuencia.

2 de octubre de 2009

Disputa olímpica


Estamos a nada de que anuncien la sede de los Juegos Olímpicos del 2016. Las ciudades que llegaron a la última ronda son, como ya sabrá, enteradísimo lector, Madrid (personal favorite), Rio de Janeiro, Chicago y Tokyo. Pues resulta que allá en Copenhague la pelea está ruda, llegaron a dicha ciudad personalidades sumamente importantes para tratar de convencer a todos los miembros del comité para que elijan su ciudad.

Por Madrid, el Rey Juan Carlos y el Secretario de RE; por Río, Lula y Pelé; por Chicago, Michelle Obama, y por Tokyo, el Primer Ministro Yukio Hatoyama. Así, hoy a eso de las 11 am tiempo de la Ciudad de México, mandatarios, figuras, personalidades y demás interesados estarán a la expectativa cuando los miembros del comité olímpico estén por anunciar al flamante ganador.

Y es que imagine usted, atlético lector, la cantidad de dinero que recibe una ciudad cuando es sede de un evento de tales magnitudes. Puedo asegurarle que, en cuanto den el nombre, los teléfonos de varios hoteles (sólo por mecionar un rubro) empezarán a sonar ipso facto.

Claro que aquéllos que pelean por sus respectivas urbes también se preocupan por el significado humano y fraternal de los juegos, y para muestra basta un botón, si no me crea, échele un ojo a las campañas.







1 de octubre de 2009

Conocimiento de causa


Sé que esto puede sonar un poco exagerado, es más, es probable que de hecho lo sea. Sin embargo, tiene una explicación: lo aborrezco, me cae en la punta del hígado, o como diría Polo Polo, cada vez que lo escucho siento como si un enanito se me columpiara de los gumaros (obvio Polo lo dice más vulgar).

Basta de explicaciones y justificaciones: ayer estaba viendo el soporífero partido de la Selección Mexicana vs. la Selección Colombiana en TV Azteca (sí, soportando a lo comediantes que se hacen pasar como comentaristas) y de repente, ¡tras!, se va la imagen no sé por qué, entonces tuve que cambiarle a Televisa y ¡aaaarrgh! Narraba el "Perro" Bermúdez, un petardo para mis oídos y un insulto a la profesión (narrar el futbol).

Ni modo, de todas formas no hay mucho de donde escoger, las dos televisoras han hecho de las transmisiones de futbol un verdadero chiste, entre "tecnología" barata que sirve pa' dos cosas (nada y nada) y sus comentaristas (unos amarillos, otros simplemente patéticos), lo único que queda es prender el radio y ponerle mute a la tele, pero yo no tenía radio cerca.

Así que me "chuté" los treinta minutos que pude permanecer despierto en Televisa y, de repente, un comentario, José Hernández, el astronauta tan citado en los últimos días por la prensa nacional, el mismo que fue al espacio y a quien nadie pelaba antes de que lo lograra, estaba en el palco, ¡hablando de futbol! En un español muy pocho y con la clásica muletilla de aquellos que "viven" en inglés (aaaam).

Entiendo, estar ahí no es su culpa, lo habrá hecho por buena onda, la culpa es del idiota al que se le ocurrió llevarlo, lo cual deriva en más y más idiotez, pues el afamadísimo "Perro", en su afán de glorificar a Hernández, dice algo como: nuestro orgullo, José Hernández, el astronauta mexicano...

Ojalá el "Perro" tuviera la oportunidad de informarse antes de abrir la boca, ya que en cualquier sitio de la red uno puede leer que José Hernández es un ingeniero/astronauta que nació en French Camp, California, Estados Unidos, lo cual lo convierte en estadounidense. Además, sus papás llegaron al país del norte hace 60 años, y aunque el tipo sepa hablar español, mexicano no es.